En un artículo anterior comenté la presencia de la familia Puig en el apoyo de la vela, muy recientemente en la Copa del América. Y hay que decir la “familia” pues, a pesar de que la gestión se realizó a través de la empresa Puig, la familia conserva la mayor parte del capital incluso después de la salida a bolsa de la empresa en 2024.
La compañía fue fundada en Barcelona por Antonio Puig Castelló en 1914 y durante muchos años el nombre de la entidad fue Antonio Puig, S.A. En 1950 la segunda generación se hizo cargo de la empresa. Fueron los hermanos Antonio, Mariano, José María y Enrique Puig Planas. Su vinculación a la náutica es extensa. Mariano Puig Planas fue el primer presidente de la Federación Española de Esquí Náutico cuando se creó en 1965, cuando se disolvió la Federación Española de Clubs Náuticos y se crearon las tres federaciones subsiguientes: Esquí Náutico, Motonáutica y Vela. Otro de los hermanos, Enrique, fue presidente del Real Club Náutico de Barcelona y presidente del Salón Náutico de Barcelona hasta su prematura muerte en 2008 y aún hoy Jordi Puig Alsina es el presidente del RCN de Barcelona. Marc Puig Guasch, su primo, es el presidente de la compañía Puig.
Los Puig patrocinan desde hace años la Puig Vela Clàssica Barcelona que, como su propio nombre indica, reúne veleros clásicos. Pero su patrocinio histórico fue el de la Copa del Rey de Palma, desde 1984 hasta 2006, a través de su marca Agua Brava. Los anuncios televisivos de esta marca estuvieron a menudo relacionados con la vela. Recuerdo especialmente uno en el cual aparecía Judit Mascó como tripulante de un catamarán de vela ligera que acababa volcando. Antes le preguntaron a Judit si sabía navegar y ella dijo que sí, pero era que no… Para el caso, dio lo mismo…
¿Y la otra familia Puig? Pues la vinculada al astillero Laraya: lanchas rápidas y yates.
Laraya fue una de las marcas más emblemáticas de la náutica española nacida de la unión de dos personalidades: Alberto Puig Palau y Erhard Keller. De Alberto Puig Palau (1909-1986) se ha escrito mucho y ha sido poco. Junto a sus hermanos tuvo que hacerse cargo de una importante fábrica de seda en Reus, cuando su padre murió prematuramente atropellado por un automóvil en Barcelona. Su vida estuvo llena de aventuras, fue ayudante de Juan Luis Beigbeder, el alto comisionado en Marruecos durante la Guerra Civil y más tarde ministro español de asuntos exteriores con Franco. Beigbeder ha tenido una cierta trascendencia hace unos años por aparecer como personaje en la novela El tiempo entre costuras, de María Dueñas, que inspiró una serie de televisión. Su colaboración con Beigbeder no fue impedimento para que colaborase también con la resistencia francesa durante la II Guerra Mundial, lo que le valió ser condecorado.
Puig Palau viajó a Estados Unidos para conocer las industrias textiles de ese país, pero frecuentó también los ambientes cinematográficos, con sonados idilios. Los hermanos Puig Palau compraron el Mas Juny de la Playa de Castell, en Palamós, que había sido del pintor Josep Maria Sert, hicieron construir en la propiedad el nuevo Mas Castell (1945/6), de hecho un palacete, obra del no menos célebre arquitecto Raimon Duran i Reynals, donde invitó al más florecido de las artes, la aristocracia y la farándula. Fue él quien logró que grandes producciones de Hollywood se rodaran en la Costa Brava. Joan Manuel Serrat le dedicó una canción: Tío Alberto. Fue piloto de competición de automovilismo y de motonáutica, donde llegó a ser Campeón de España de la clase C1U en 1958. Tal vez por esta afición se introdujo en la construcción de lanchas con Keller, un alemán nacido en 1915 que había llegado a Barcelona huyendo del otro lado del telón de acero.
De cómo coincidieron Puig Palau y Keller hay versiones, pero veteranos empleados del astillero aseguran que Laraya fue fundada por Keller y un amigo llamado Egon Lenz en 1947 en unos talleres de la Avenida del Tibidabo de Barcelona donde, con una plantilla de siete u ocho trabajadores, se hacían embarcaciones de madera propulsadas a vela. Su primer éxito se produjo cuando la asociación internacional de la clase Snipe permitió su construcción en contrachapado marino, un material que hasta ese momento no estaba autorizado y que Laraya dominaba.
En 1949 presentaron en la Feria de Muestras de Barcelona, antes de que hubiera Salón Náutico, una lancha de 14 pies con un motor Evinrude de 22 caballos. El astillero se trasladó a la calle Descartes, Lenz dejó la empresa y se fue a vivir a Argentina, y Keller se quedó solo delante de la empresa hasta 1954, cuando se asoció a los hermanos Puig Palau. Keller debería conocer a Alberto Puig Palau porque le debería fabricar alguna lancha y se asociaron.
El astillero hacía dos tipos de embarcaciones, unas de recreo, pero que también se utilizaban para competir, y otras directamente pensadas para la competición. De hecho, Laraya construyó muchas lanchas de competición para muchos pilotos españoles y extranjeros. En 1954 los hermanos Puig Palau aportaron el capital necesario para que Keller montara un astillero en el Poble Nou de Barcelona, donde llegó a construir hasta 18 modelos diferentes de 14 a 24 pies. Pero el miembro de la familia que más destacó en el sector náutico fue el hijo de Puig Palau, Alberto Tito Puig Gabarró (Barcelona, 1940-2023), que también había sido piloto motonáutico y se dedicó profesionalmente al astillero, junto a Keller, desde el año 1968.
En esa nave del Poble Nou de Barcelona todavía se construyeron lanchas de madera, pero también las conocidas Glastron de fibra de vidrio desde 1966. Aquí se construyeron un promedio de una embarcación al día. Josep Maria Masó, importador de los motores fueraborda Evinrude, fue un puntal importante en la expansión de Laraya, los puso en contacto con Glastron Boat Company de Austin (Texas) para la construcción en fibra de su gama, primero para España, después para el Reino Unido y Finlandia y más adelante para toda Europa. Laraya fue durante varios años el astillero que más unidades construía en Europa.
Esta nave sufrió un incendio en la noche del 12 al 13 de octubre de 1968 que ocasionó su total destrucción. Después del incendio, Laraya trabajó provisionalmente en una nave de Badalona que ya se utilizaba como almacén previo a la entrega a los clientes y a continuación el astillero se instaló en la Zona Franca de Barcelona, primero en un solar de 5.500 metros cuadrados y después en una nave de 19.000 metros cuadrados donde llegaron a trabajar 180 personas. El crecimiento fue espectacular. Construyeron 433 unidades el año 1970. 757 en 1971. 1.001 en 1972. 1.325 embarcaciones en 1973 y en 1974 se logró el récord de 2.050 unidades construidas.
Muy emblemáticos fueron los modelos Top Banana y New Banana, una open muy deportiva de 10,5 metros de eslora que se propulsaba con dos motores dentro fueraborda de 420 caballos y podía alcanzar los 50 nudos de velocidad.
Laraya fue adquirida por un grupo de inversores vascos en 1990 pero sus expectativas de relanzamiento se vieron frustradas por la desfavorable paridad del dólar, que llegó a estar a 90 pesetas, un precio tan bajo que hacía que las lanchas importadas de Estados Unidos fueran más baratas que el coste que tenía hacerlas aquí. En 1992 Laraya cerró definitivamente y más de 100 personas se quedaron en la calle. Sin embargo, 14 de sus trabajadores abrieron al año siguiente un nuevo astillero con el nombre de Astilleros Astromar y empezaron a construir lanchas similares a las que hacía Laraya.
Tras la venta al grupo vasco Keller se retiró y Puig Gabarró tomó una participación en 1991 en la empresa Tur Marine, S.A. que fabricaba en Almería las lanchas Faeton. Por cierto, hay aún un tercer Tito Puig famoso: Alberto Puig de la Rosa, piloto motociclista y empresario deportivo.
Fotos: (c) Salón Náutico de Barcelona, Federació Catalana de Motonàutica y Miquel Mallafré