En realidad, “y a agua pasada”, hablamos de una cierta descompensación en el interés del elenco temático. Es decir, temas muy interesantes y muy bien desarrollados contrapuestos a una mayoría de mucho menor atractivo. Ello probablemente pueda ser considerado como normal si pensamos en toda la información de valor tratada y difundida en estos 12 últimos años. Sí, es difícil no repetirse.
El Congreso Náutico es francamente necesario y, desde luego, esperado por todos. Nos reencontramos en circunstancias no cotidianas y nos sentimos cómodos y a gusto entre nosotros. Los congresistas tenemos la oportunidad de reunirnos con personas que apreciamos desde hace muchos años, y también da pie a conocer otras que se incorporan a la náutica provenientes de otros sectores. Y siempre hay alguna sorpresa. Como en las bodas que, al margen del interés por compartir la felicidad de los novios, lo verdaderamente apasionante es coincidir con amigos, conocidos y personas insospechadamente interesantes. Esa es la magia “del congreso” que por nada he querido perderme desde su segunda edición.
Este año ha habido dos ponencias especialmente brillantes. Dejadme pues felicitar públicamente a José Luis Fayos que, con su dinámico discurso y las interpelaciones realizadas al público, dió una brillantez de quilates al mega-super-interesante título de su intervención “Medir para mejorar: redefiniendo la náutica con el Análisis de Ciclo de Vida”.
Fayos voló muy alto y disfrutamos mucho la sencillez expositiva de algo complejo que nos será fundamental y angustiosamente necesario implementar en el futuro inmediato en nuestras empresas, tanto en el sector náutico como en el resto de sectores económicos, especialmente los industriales. Todo con el fin de procurar -más nos vale- conciliar nuestro consumo con las posibilidades finitas que ofrece nuestro planeta. En definitiva, para que nuestra presencia en la Tierra sea sostenible y nos siga dando su hermoso cobijo.
El otro “highlight” del Congreso Náutico, a mi entender, fue la aportación de un sembrado Alex Rayón. Retomó con el título Inteligencia Artificial – Año 2, ¿qué ha pasado? lo que ya nos apuntó en el 11º Congreso Náutico de Bilbao y se recreó con especial gracia con ejemplos… con la dinámica ayuda de Ione Astondoa. Momentos gloriosos de risas a la vez que, diría yo, de preocupación ante lo que se nos cierne.
Creo yo que Rayón nos dejó clara la oportunidad que significa IA empresarialmente hablando con la automatización de tareas, creación de imágenes desde cero, análisis SEO y GEO de una página web. Otra cosa es la velocidad descomunal a la que avanza la IA y los riesgos que podemos correr si no hacemos las cosas con cabeza. Así que, ya advertidos, empecemos, como dijo Rayón, a coquetear y perderle el respeto a la Inteligencia Artificial.
Y con todo respeto quisiera agradecer a la congresista Sra. Alma, -el Azimut dominicano de Alex Rayón-, que asistiera al congreso para seguir dando juego al bilbaíno.
Destacable fue para el que escribe la presentación de los nuevos modelos de contratos de compraventa y arrendamiento náutico elaborados por ANEN. Un cable más al sector que se agradece y también, por qué no decirlo, se espera.
¿Cómo se va a armonizar la legislación náutica española con la europea? Tema interesantísimo y reto aparentemente muy complicado, a mi juicio, para una legislación náutica española que se definió sin pudor en la mesa -por fín- como (¿excesivamente?) “paternalista”. Y desde, mi punto de vista, difícil de conciliar con el resto de las legislaciones europeas las cuales son más sencillas y directas que depositan las responsabilidades fundamentales de la navegación… ¡en los navegantes!
La charla moderada por Carlos Sanlorenzo titulada “Legislación náutica en España versus Unión Europea, armonización y convergencia” arrojó aún poca luz sobre ello, pero sí el convencimiento y para algunos como yo, -la esperanza-, de una simplificación ante tanta torsión de la normativa que nos rige.
El resto del congreso Náutico fue… fue… fue… fue un “dar vueltas” sobre temas muy conocidos e interiorizados ya por los asistentes. Lo que sí interiorizamos verdaderamente como algo nuevo fue la desvergonzada actuación de la Chirigota de Sevilla. Momentos simpáticos y necesarios en los congresos como el nuestro hasta hoy, y que propongo se agenden tras las densas ponencias legislativas para la general y necesaria descompresión del personal.